Hay un momento muy común en los talleres urbanos: la orden ya está cerrada, la factura está lista, el coche también, pero la plaza sigue ocupada. A partir de ahí cada hora pesa más que el margen de una reparación pequeña.
El error es tratarlo como un problema de recordatorio. No suele faltar aviso; suele faltar una forma sencilla de devolver el coche sin pedirle al cliente una coordinación complicada.
La lógica correcta
Si el vehículo ya está listo, la entrega a domicilio deja de ser un extra bonito y pasa a ser una herramienta de capacidad. Libera espacio, reduce espera y hace que el taller pueda aceptar el siguiente trabajo antes.
La versión operativa completa está en Cliente no recoge el coche.



