La ITV no es solo una inspección. Para el cliente también es agenda, desplazamiento, espera y vuelta. Y para el taller, una oportunidad clara de cerrar el ciclo del servicio si puede hacerse cargo de ese movimiento.
Cuando el taller ofrece pre-ITV, revisión y además recogida del coche, deja de vender una reparación aislada y empieza a vender resolución completa. Eso es especialmente potente en mantenimiento periódico y flotas pequeñas.
Qué hace falta para que no sea improvisación
Ventana horaria, conductor verificado, documentación del trayecto y un criterio claro de cuándo el coche puede circular y cuándo toca grúa. Sin eso, la promesa comercial es más fuerte que la operación real.
El marco completo está en ITV para talleres.



