El dueño de taller compra DMS, diagnosis y peritación para ordenar la nave. Y hace bien. El problema es esperar que esas herramientas también resuelvan la parte del servicio que ocurre fuera del taller.
Ahí aparece un vacío operativo: el cliente sigue en su casa, el coche sigue lejos y la recogida termina organizada por teléfono, libreta o grupo de WhatsApp.
Qué sí cubre un DMS
- Citas y recepción.
- Órdenes de reparación.
- Recambios, tiempos e IVA.
Qué no cubre: mover el vehículo, asignar un conductor, dejar trazabilidad del trayecto y cerrar la entrega a domicilio con el mismo nivel de control.
Ese ángulo está ampliado en Software de taller.



